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¿Necesitamos los jóvenes realmente a Dios?
“Acuérdate de tu creador en los días de tu juventud”
El Rey Salomón.
La persona que
escribió esta frase llena de sabiduría hace cientos de años, fue
alguien considerado como una de las personas más sabias de su tiempo:
el Rey Salomón. Este hombre probó muchas cosas en su vida: mujeres, el
poder, el conocimiento, etc. Luego de hacer este recorrido llegó a la
conclusión que la vida tenía sentido cuando se le daba un lugar de
importancia a Dios. Lo interesante de esta idea es que llegó a ella,
luego de muchos años de vida. Al escribir esta frase, este sabio
quiere decirnos que el buscar a Dios no debe ser porque uno está
viejo, no tiene otra opción o no sabe en que más invertir el tiempo.
Dios quiere que nosotros le demos la oportunidad de demostrarle que la
opción de vida que Él ofrece, es la mejor, además que lo hagamos porque
estamos plenamente convencidos de ello.
Otra reflexión que podemos hacer de este
pensamiento, es que si nos dice que tengamos a Dios en cuenta cuando
somos jóvenes, es porque generalmente no se le presta atención a Dios,
o aunque se le de, no se le da relevancia necesaria. ¿Cuál es la razón
de esto? Puede haber varias razones, aquí mencionaré cuatro.
Por un lado, padres creyentes que en el afán de que sus hijos sean
como ellos, los presionan para que lo hagan y generan el efecto
contrario. Segundo, la falta de coherencia de personas que dicen buscar
a Dios. Lo tercero es que los jóvenes creemos que cuando nos acercamos
a Dios, Él nos va a quitar la libertad o la alegría de nuestra juventud.
Una última razón, es que los jóvenes pueden confundir a Dios con una
religión. Cuando esto ocurre y como jóvenes vemos los malos espejos,
sobre todo, de las religiones cristianas, tanto católicas como
protestantes, porque son nuestros referentes, podemos pensar que no
queremos un “dios” como ese que está siendo mostrado. Incluso podemos
llegar a creer como decía Karl Marx que “la religión es el opio del
pueblo”. Sin embargo la realidad es que Dios no es religión, como dijo
Arjona: “Jesús es verbo, no sustantivo”. La vida de Jesús fue una
muestra de que iba en contra de que a Dios se le encasillara en una
religión.
Por esto en Vida Estudiantil creemos que los
jóvenes, los integrantes y los que no hacen parte todavía de este
Movimiento, necesitan de Dios, pero no de la forma tradicional que la
religión nos lo ha enseñado. El siguiente estudio demuestra esta
afirmación. En encuestas realizadas a cientos de jóvenes universitarios
de diversas carreras en Santiago de Chile y en Bogotá, sobre sus
percepciones religiosas, encontramos que alrededor del 80% tienen la
necesidad de una relación personal con Dios, pero están cansados de la
religión.
Por consiguiente la invitación que queremos colocar delante de ti,
cuando estamos comenzando esta página del Movimiento Vida Estudiantil,
es desafiarte a entregar tu vida a Jesús. Él dijo “Yo soy el camino, la
verdad y la vida”. Puede ser que hasta este día hayas tratado de
encontrar la felicidad en diferente tipo de experiencias, pero la
propuesta de hoy es dejar que puedas encontrar en Jesús no sólo la
realización para tu vida, sino el camino hacia Dios.
La realización porque una vez entregas tu vida a Jesús empiezas a ver
la vida con su visión revolucionaria y transformadora, de tal forma
que no tienes opción de fallar. Es como si en vez de pararte frente a
la entrada de un laberinto, sin saber que camino tomar, tomas la
perspectiva desde arriba del laberinto, encontrando cuál es el camino
hacia la salida. Jesús quiere ser tu amigo y llevarte a través de una
vida, que a veces se puede convertir en un laberinto, pero en la que
no te va a dejar perder. Tampoco el camino hacia Dios es una religión,
cualquiera que sea, ni hacer buenas obras, sino que fue Jesús al poner
su vida en una cruz, la única forma para empezar a tener una relación
personal con Dios.
La forma de entregar tu vida a Jesús, es hablar con él de corazón y pedirle que venga a ti. Uno de los días en los que Él transitó por la tierra expresó que “amigo” era una de las formas en las que le gustaba llamarnos a nosotros. La siguiente oración te puede servir para hacer de Jesús no sólo tu amigo, sino el mejor amigo que hayas podido tener: “Jesús, yo te necesito, quiero que hoy seas mi amigo. Te abro la puerta de mi corazón y te recibo como mi Señor y Salvador. Ocupa el primer lugar de mi vida y perdona mis pecados. Haz de mi la persona que tu quieres que yo sea. Amén”.
Pablo Andrés Beltrán N.
MVE-Bogotá
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hola que chevere saber que con esfuer...
Nuestro ministerio se llama CENFOL, C...
Bueno,la insistencia de verdad d
me parese que esta pagina es muy buen...
Hola: Que buena tu opini